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Vie privée (Una vida privada) (2025)

Director: Rebecca Zlotowski

País: Francia

Género: Comedia dramática / Thriller psicológico / Misterio

Estética

La película mantiene una estética elegante y contenida, muy asociada al cine francés contemporáneo. París y los interiores burgueses construyen un mundo aparentemente ordenado que contrasta con el progresivo desorden de la protagonista.

La puesta en escena acompaña bien los cambios de género de la película. Comienza dentro de los códigos reconocibles del thriller psicológico, pero progresivamente incorpora elementos de comedia, hipnosis e incluso cierto componente fantástico.

Guion

Lilian Steiner es una psiquiatra cuya paciente muere inesperadamente. Convencida de que detrás de la muerte existe algo sospechoso, comienza una investigación que parece conducir la película hacia un thriller convencional.

Sin embargo, el argumento cambia progresivamente de dirección. La aparición de la hipnosis introduce la posibilidad de vidas pasadas y desplaza el centro de la historia desde la investigación de una muerte hacia la propia vida de Lilian.

Este cambio resulta intrigante porque modifica constantemente las expectativas del espectador. Lo que inicialmente parece ser una pregunta sobre qué ocurrió con su paciente termina convirtiéndose en otra mucho más incómoda: ¿qué responsabilidad tuvo Lilian en aquello que ocurrió?

Personajes

Lilian Steiner — Jodie Foster

Es el verdadero centro de la película. Inicialmente, su condición de psiquiatra hace que el espectador le conceda cierta autoridad. Sin embargo, progresivamente descubrimos que esa seguridad profesional no está respaldada por una verdadera capacidad de escucha.

Además, la película subvierte parcialmente el modelo clásico del antihéroe. Lilian no es simplemente una mujer brillante profesionalmente cuya vida privada constituye un desastre. También ha fracasado en aquello que supuestamente constituye su especialidad.

Gabriel — Daniel Auteuil

Su relación con Lilian permite que la investigación se mezcle con la revisión de una vida familiar y sentimental igualmente deteriorada.

Ritmo

La película tiene un desarrollo deliberadamente cambiante. Su primera parte funciona como un misterio psicológico; posteriormente parece transformarse en una historia sobre hipnosis y vidas anteriores, para terminar finalmente como un relato de autoconocimiento y reconciliación.

Esta inestabilidad puede resultar desconcertante, pero también constituye una de sus mayores originalidades. Nunca queda completamente claro qué clase de película estamos viendo.

Mensaje

El verdadero tema de Vie privée termina siendo la incapacidad de escuchar.

Lilian había desarrollado un método profesional en el que podía registrar perfectamente las palabras de sus pacientes sin necesariamente comprender lo que estaban intentando comunicar.

Su paciente estaba atravesando un profundo sufrimiento y Lilian no supo ofrecerle la contención que necesitaba. Después de la muerte, resulta significativo que busque primero respuestas extraordinarias: un posible crimen, una investigación y posteriormente incluso una explicación relacionada con vidas pasadas.

Todas esas posibilidades resultan más tolerables que enfrentarse con una explicación mucho más sencilla: quizá la persona que tenía delante necesitaba ayuda y ella no supo escucharla.

La hipnosis

La hipnosis funciona como el gran quiebre narrativo. Puede aceptarse literalmente dentro de la historia o entenderse como un recurso mediante el cual Lilian comienza a cuestionar las certezas sobre las que construyó su vida.

Hay una ironía particularmente efectiva: una psiquiatra acostumbrada a interpretar la mente de los demás termina necesitando que otra persona penetre en la suya.

La investigación sobre la paciente acaba transformándose así en una investigación sobre sí misma.

El final y su problema moral

El desenlace muestra una transformación evidente. Lilian reconoce sus errores, pide disculpas, intenta reparar sus relaciones y modifica incluso su manera de trabajar.

El gesto de dejar de grabar las sesiones resulta especialmente significativo: comprende finalmente que registrar las palabras no equivale a escuchar a una persona.

Sin embargo, la resolución presenta un problema importante. La película ofrece a Lilian una redención bastante luminosa después de haber mostrado la gravedad de sus errores profesionales.

Su paciente murió.

Y si su manera distante de ejercer la psiquiatría llevaba años instalada, queda abierta una pregunta todavía más incómoda sobre la atención que pudieron haber recibido todos sus pacientes anteriores.

Lilian obtiene una segunda oportunidad gracias a una tragedia para la cual ya no existe reparación.

Originalidad

La mayor virtud de la película está en su capacidad para cambiar continuamente de dirección.

Comienza pareciendo un thriller sobre la muerte de una paciente, introduce después elementos casi sobrenaturales y termina revelándose como una historia sobre una mujer que debe investigar su propia incapacidad para relacionarse con los demás.

No todos esos elementos están desarrollados con la misma profundidad, pero la combinación resulta suficientemente extraña como para darle una identidad propia.

Opinión personal

Vie privée es una película intrigante e irregular, pero con una propuesta interesante. Su capacidad para cambiar de género mantiene la curiosidad y Jodie Foster sostiene muy bien un personaje que progresivamente pierde la autoridad que parecía poseer al comienzo.

Lo mejor de la película aparece cuando desmonta a Lilian. No estamos ante la habitual figura del profesional extraordinario incapaz de organizar su vida personal. Sus problemas alcanzan también aquello que constituye el centro de su profesión: escuchar y comprender el sufrimiento ajeno.

El final resulta quizá demasiado indulgente. Las disculpas, las reconciliaciones y la transformación profesional proporcionan un cierre satisfactorio para Lilian, pero no pueden equilibrar completamente aquello que ocurrió con su paciente.

Por eso la película termina dejando una paradoja interesante: una mujer necesitó enfrentarse con la muerte de otra persona para comenzar finalmente a vivir y a escuchar a quienes tenía delante.

Y esa contradicción hace que su aparente final feliz resulte bastante menos feliz de lo que parece.