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Una batalla tras otra (2025)

Director: Paul Thomas Anderson

País: Estados Unidos

Género: Drama político, thriller, sátira social

Estética

Grotesca, sucia, deliberadamente incómoda.
La película evita toda épica visual: no embellece la revolución ni la represión.
Los espacios son opresivos, absurdos, casi caricaturescos,
como si el mundo estuviera ligeramente deformado.
Ese exceso visual no distrae: expone.
Todo parece al borde del ridículo… y por eso mismo, inquietantemente real.

Banda sonora

Fundamental.
La música no acompaña: interfiere.
Introduce una distancia irónica que vuelve aún más perturbadoras las escenas de violencia y represión.
Sin subrayar ni justificar, la banda sonora crea una cadencia absurda, casi lúdica, que revela una verdad incómoda: el mundo sigue girando mientras todo se degrada.

Sin esta música, la película perdería gran parte de su identidad moral y estética.
Aquí, el sonido es discurso.

Guion

Grotesca, sucia, deliberadamente incómoda.
La película evita toda épica visual: no embellece la revolución ni la represión.
Los espacios son opresivos, absurdos, casi caricaturescos, como si el mundo estuviera ligeramente deformado.
Ese exceso visual no distrae: expone.
Todo parece al borde del ridículo… y por eso mismo, inquietantemente real.

Personajes

Personaje de Leonardo DiCaprio: Leonardo DiCaprio
El Coronel: Sean Penn
Personaje clave de la red clandestina: Benicio del Toro

Ritmo

Irregular, tenso, a veces deliberadamente errático.
La narración avanza como una serie de embates, sin descanso emocional.
El absurdo corta la tensión justo cuando amenaza con volverse insoportable, para luego devolverla con más fuerza. No hay progresión heroica: hay deriva.

Mensaje

La película plantea una pregunta central y perturbadora:
¿qué sucede cuando los ideales se defienden con los mismos métodos del horror que se pretende combatir?

La violencia no redime.
El poder no se purifica por la causa.
La autoridad, cuando no rinde cuentas, se vuelve monstruosa.

No hay justicia clara.
Solo una sucesión de batallas que se ganan y se pierden mientras el sentido original se disuelve.

La libertad no puede imponerse. Y la revolución, cuando olvida al ser humano concreto, se vuelve otra forma de opresión.

Originalidad

La combinación de sátira, política, absurdo y tragedia moral le da a la película un tono singular.
No ofrece respuestas ni redenciones.
Se permite ser incómoda, ambigua, incluso irritante.
Esa negativa a tranquilizar al espectador es su mayor riesgo y también su mayor acierto.

Opinión personal

Una batalla tras otra me pareció una película incómoda y lúcida.
No idealiza la revolución ni absuelve la represión.
Muestra cómo el fracaso de los ideales puede convertir a los hombres en caricaturas de sí mismos.

El personaje de DiCaprio es un anti-héroe vencido, grotesco y profundamente humano:
un hombre que ya no cree en cambiar el mundo y solo encuentra sentido en proteger a quien ama.

El coronel representa la perversión del poder sin límites y recibe un castigo irónicamente coherente: ser eliminado por aquello mismo que idolatraba.

Benicio del Toro aporta una calma extraña, una inteligencia práctica que entiende que resistir no siempre es vencer, sino no perderse del todo.

Una película que no busca gustar, sino inquietar.
Y que deja flotando una verdad amarga: cuando las batallas se multiplican, a veces ya nadie recuerda por qué empezó la primera.